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Vida Catòlica octubre 28, 2025

12 discípulos, una Iglesia

Qué día tan especial el de hoy, para recordar el origen y nacimiento de nuestra Iglesia. Hoy, en la fiesta de los apóstoles San Simón el Zelote y San Judas Tadeo. Dos grandes apóstoles que, al igual que los demás apóstoles, fueron testimonio vivo del mensaje de salvación que Jesús trajo para con nosotros.

Y es que es absurdo pensar que todo lo que se ha logrado hoy en día se haya logrado sin la misión de los apóstoles. Tan importantes fueron los apóstoles en la iglesia primitiva y lo son hoy en día que, Jesús, en el evangelio de hoy nos muestra algo que muchas veces pasamos por alto.

Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.

Así inicia el evangelio de hoy, con oración, con intimidad, con esa comunicación constante. Jesús, el hijo de Dios, que podía saberlo todo, necesitaba hablar con su Padre para poder tomar una decisión tan importante. Jesús vino al mundo para cumplir una misión, anunciar el Reino de Dios y redimirnos. Pero por la tarea de redención, que significaba entregarse en cuerpo y alma por todos nosotros, necesitaba que la misión siguiera, a través de los apóstoles.

Es a esto, mis hermanos, a lo que le llamamos tradición apostólica. Y es esto lo que nuestros hermanos protestantes rechazan. Ellos se centran en la «Sola Escritura». Ellos rechazan la tradición apóstolica, ellos rechazan el valor de recibir la fe, la doctrina y los dogmas, a través de la guía que el Espíritu Santo da, a través de esa sucesión apóstolica que parte de la tradición de los apóstoles, que es la enseñanza directa de nuestro Señor Jesucristo, y la importancia de la sucesión apostólica lo confirma San Pablo hoy en su carta a los Efesios:

Hermanos: Ya no son ustedes extranjeros ni advenedizos; son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular.

Sobre Cristo, todo el edificio se va levantando bien estructurado, para formar el templo santo del Señor, y unidos a él también ustedes se van incorporando al edificio, por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios.

Efesios 2, 19-22

Nuestra fe católica viene de los apóstoles, y hoy la abrazamos más que nunca. No podemos pasar por alto esto, mis hermanos, somos hijos de una tradición apostólica que tiene más de 2000 años de historia y Jesús, ayudado de la sabiduría del Padre, supo escoger a los hombres que se encargarían de llevar el mensaje que les iba a enseñar. Hoy, nosotros recordamos a dos de ellos, a dos grandes Santos que hoy, sus bautizos de sangre, sus martirios, tienen un eco muy grande en nuestra fe.

Hoy es un día muy especial para pedirle a San Simón y San Judas Tadeo, que no se cansen de interceder por nuestra Santa Iglesia, porque nos encontramos en situaciones concretas muy complejas en nuestra Iglesia Católica, y solamente con la ayuda de los Ángeles, la intercesión de los Santos y de nuestra Madre María Santísima, podemos lograr que Dios siga guiando a nuestros pastores, en especial a nuestro Santo Padre el Papa León XIV.

¡Que Dios bendiga la Iglesia, que Dios siga derramando su Espíritu!

Amén

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